23 07, 2017

DISFRUTAR EL PLACER DE NO HACER NADA

By | 2018-02-14T16:03:22+00:00 julio 23rd, 2017|Emprendedores, Trabajando Feliz|0 Comments

Se acercan las vacaciones, un momento en el que pasamos de sopetón de “ir de culo” en el trabajo a la calma relajada característica de agosto. Todos estamos deseando que llegue ese momento de “no hacer nada” pero somos muchos los que luego no somos capaces de disfrutarlo al 100%, sobre todo los que trabajamos por cuenta propia.

Para mí no es nada fácil de sobrellevar en mi mente ese choque entre “ultra-actividad cerebral” y “parálisis modo tumbona en la playa”. Sigo pensando y maquinando millones de cosas sobre el trabajo en mi mente y no soy capaz de relajarme. De hecho hay momentos que incluso me aburro y echo de menos trabajar!!! (lo sé, lo sé…es de locos…)

Así que, mientras tenga actividades-viajes programados en mi verano la cosa va bien, pero cuando llega el momento de relajarse de verdad y no hacer nada a mí me resulta particularmente complicado.

Total, que como comprenderéis, esto de no saber disfrutar el placer de no hacer nada NO ES BUENO. Así que me he sacado de la manga unos consejillos de cara a este verano que aquí comparto con vosotros, por si alguno está tan perturbado como yo con este tema:

DESCONÉCTATE

Navegar las redes sociales no cae dentro de la definición del placer de no hacer nada. Toma tu café por la mañana sin tu teléfono y deja de revisar tus aparatos electrónicos a cada minuto y, sobre todo, nunca antes de irte a dormir.

INVOLUCRA TUS SENTIDOS

Levanta la vista y nota lo bonito a tu alrededor. Encuentra un lugar agradable donde sentarte y dedícate a mirar. Ve a la gente pasar, busca figuras en el cielo, siente la brisa, fíjate en los colores, descifra sonidos y pon atención en los olores. ¿Ejemplos? Un día de cielo azul, el sol calentando tu piel, olor a galletas en tu casa, un amanecer, mirar a través de la ventana, escuchar tu música favorita, observar las flores o cualquier insecto que ande por ahí.

MENOS TELEVISIÓN Y MÁS NATURALEZA

Reduce tu consumo de televisión. Conecta con la naturaleza. Pasa tiempo al aire libre, sal a caminar con tu mascota. Llénate de verde.

LIBÉRATE DE LA CULPA

Sabes que te mereces este descanso. Además, cuando logramos relajarnos, dormir suficiente y no saturar nuestros días luego somos más productivos y eficientes. Así que tómatelo como algo obligado que luego beneficiará mucho tu trabajo.

ACTIVIDADES DE ATENCIÓN PLENA

Puedes leer o practicar tus pasatiempos. Pinta, colorea, toca algún instrumento, escucha música, escribe, intenta una nueva receta, siembra flores, teje, medita. Dedica tiempo a explorar tu creatividad de una manera relajante.

ROMPE LA RUTINA

Sáltate algunos pendientes. No tienes que recoger la mesa y lavar los platos inmediatamente después de comer. Disfruta el postre, el café, la sobremesa, la conversación y las risas de quienes te acompañan.

 

 

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1 06, 2017

SENTIRSE PEQUEÑO

By | 2018-02-14T16:03:22+00:00 junio 1st, 2017|Emprendedores, Trabajando Feliz|0 Comments

Esto del emprendimiento es toda una montaña rusa emocional. Pero a mí lo que más me sorprende y me afecta son los cambios de estatura.

Hay días que siento que no quepo por las puertas, me siento grande, poderosa, siento que puedo hacer y conseguir todo lo que me proponga. Eso en principio es bien, te arriesgas a que luego el batacazo sea más grande porque claro, caes de más alto, pero lo prefiero a lo contrario: sentirse pequeño. Esos días en que piensas que todo el mundo es mejor que tú, que sus proyectos son mejores que el tuyo, que no eres lo suficiente bueno para sacar adelante todo… vaya, esos días que te sientes una #cacadevaca. Esos son los días realmente peligrosos.

Normalmente todo se reduce a una pura cuestión de autoestima. Subir la autoestima es un poco complicado, pero estos días que pueden derrotarte tanto física como emocionalmente y hay que ponerles alguna solución. Así que aquí van algunas consideraciones a tener en cuenta para conseguir levantar tu ánimo:

DALE LA VUELTA A LA TORTILLA.

Es normal que los emprendedores estemos llenos de inseguridades, pero debemos ser capaces de reorientarlas para que no nos afecten. Intenta encontrar los aspectos con los que te sientes más seguro, tus fortalezas, y céntrate en ellas en momentos en los que las inseguridades de aborden. Te recomiendo que, los días de “empoderamiento” aproveches para hacer una lista de las cosas con las que te sientes fuerte y seguro, asegúrate de tener esa lista disponible para poder leerla el día que te sientas pequeño, esto te ayudará a centrarte en lo positivo y en tus capacidades.

APRENDE DE TUS ERRORES

Aquí vamos a aplicar una serie de refranes de la sabiduría popular: “quien no arriesga no gana”; “se aprende más de los errores que de los aciertos”. Es obvio que cuando emprendes estás en un continuo aprendizaje, probando cosas nuevas y haciendo trabajos que no habías hecho nunca. Por supuesto que te vas a equivocar, pero es la ocasión perfecta para aprender de nuestros errores, no caigas en la “depresión” del momento-error y aprovecha el énfasis del momento-aprendizaje. Ahora ya sabes cómo NO hacerlo, así que ponte a trabajar en el nuevo método teniendo en  cuenta que ahora eres más sabio que antes.

ASUME TUS EMOCIONES

Asume que tus emociones son cambiantes. Está claro que no siempre podemos estar felices, sino que tendremos nuestros bajones, nuestros malos momentos. Las emociones negativas no le gustan a nadie, pero debes aprender a asumir que son parte de ti, sé consciente que no duran para siempre y céntrate en otra cosa, no le des vueltas a las pequeñas cosas y verás cómo a la mañana siguiente te levantas de otro humor.

NO TE COMPARES CON OTROS

Esto es algo que hacemos constantemente aunque no queramos. Pero debemos comprender que cada persona es diferente, cada persona es única. No te compares, tú ya eres especial.

Eres un modelo único y original, y nadie puede reemplazarte. Deja que tu verdadero yo salga a la luz, ésta será la mejor manera de que sea imposible compararte con nadie ya que serás único.

UNA CUESTIÓN DE ACTITUD

El resumen de todo esto es que al final se trata de una cuestión de actitud ante la vida. No hace mucho vi una ponencia de Víctor Küppers donde lo expresaba muy claramente con una sencilla fórmula: éxito = (conocimientos + habilidades) x actitud. Los conocimientos y tus habilidades son importantes ya que suman en la fórmula, pero la actitud es la que los multiplica! Antepón tu actitud positiva, no te rindas ante las adversidades y sé consciente de tus fortalezas, esa será la mejor forma de alcanzar el éxito.

 

 

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22 05, 2017

ME SIENTO COPIADA

By | 2018-02-14T16:03:22+00:00 mayo 22nd, 2017|Emprendedores, Trabajando Feliz|0 Comments

¿Has sentido alguna vez que tus sesos se escurren intentando sacar una idea o forma de hacer diferente, un producto especial o un concepto innovador? Yo sí, literalmente me devano la cabeza día a día intentándolo y sí, a veces lo consigo, pero no sin mucho esfuerzo. Ser creativa es mi forma de vida, pero no siempre sale solo, sabes? Cuesta mucho trabajo, entrenamiento y esfuerzo.

Pues bien, una vez puestos en situación, debo deciros que ESTOY MUY CABREADA. Entenderéis que, después de esforzarme tanto en conseguir marcar la diferencia en algo, me enfade tanto cuando viene otro detrás y se apropia de mis ideas (y ni te cuento cuando además ese “alguien” es una persona de tu entorno). Fastidia. Fastidia mucho.

Lo peor es que los que copian intentan apropiarse de las ideas como propias. Porque oye, de verdad que yo no tengo problemas con la gente que va de cara, que dice sus inspiraciones y aporta su toque personal al asunto. Pero lo que llevo fatal es que la gente me copie y que encima pretendan hacer creer que esa idea era suya desde el principio.

Total, hoy escribo esto porque me he sentido tal cual, me siento copiada. Así que he buscado algo de inspiración por Internet y aquí os dejo texto que he encontrado muy interesante sobre el tema y el que voy a intentar INSPIRARME como filosofía de vida, por el bien de mi salud mental. Si a vosotros también os pasa esto de sentiros copiados espero que también os sirva de ayuda:

“El que te copia, por definición, va por detrás de ti.

Innovar consiste en crear cosas nuevas con la mentalidad de aprovechar la ventaja del pionero que obtendrás con ellos durante un tiempo corto y limitado, sabiendo que cuando los que te quieran copiar lo hayan conseguido, tú ya estarás en el siguiente paso de la innovación, y ellos solo serán eso: copias. Ser innovador no es tener una idea y buscar vivir de ella en el futuro, sino tener una actitud que te permita tener esas ideas constantemente. Innovar no es un momento, es un continuo. Es una mentalidad, un estado de ánimo, un reto constante.

Si innovas y lo haces bien, todos te copiarán, y tú serás el que innova entre muchos que copian. El valor de la innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que todos te quieran copiar.”

Texto original de Enrique Dans

 

Así que lo dicho, voy a seguir a la mía y los que copian ya vendrán por detrás, a fin de cuentas prefiero ser copiada que tener que copiar.

Un besito queridos lectores y gracias por “escuchar” mis desahogos.

 

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25 02, 2017

YO SOY MI PEOR JEFE

By | 2018-02-14T16:03:23+00:00 febrero 25th, 2017|Trabajando Feliz|0 Comments

Lo admito: soy muy exigente conmigo misma.  Me castigo psicológicamente cuando cometo un error (el exceso de perfeccionismo también juega papel en esto…) y lo peor: a veces creo que nos soy suficiente “esto” o “aquello” para alcanzar mis objetivos.

Según he podido ir viendo en mi experiencia emprendedora, creo que a muchos de los que decidimos tomar este camino nos ha pasado esto de la auxtoexigencia desmedida. La parte positiva de esto es que, al menos, no somos unos victimistas (no andamos haciendo responsables a la vida y a los demás de nuestras desgracias) pero sí que cargamos con demasiado peso. Un peso desproporcionado que afecta nuestra felicidad y alegría.

Así que os contaré una de las cosas más valiosas que he aprendido al respecto: de vez en cuando hay que plantarse cara, como si de cualquier otro MAL JEFE se tratara, y anteponer tu AUTOESTIMA al mal criterio de tu autoridad.

Vivir en una constante montaña rusa motivacional ya se ha convertido en mi día a día (e imagino que la de cualquier emprendedor), pero las cuestas de las montañas no tienen por qué ser tan pronunciadas, no crees? Así que aquí van mis consejos para convertirte en un jefe más flexible, que comprende y estimula, pero no aprieta y ahoga:

OLVÍDATE DEL PERFECCIONISMO

Recuerda que no se puede hacer TODO y además hacerlo PERFECTO. Créeme, lo he intentado. Al principio parece fácil, el problema es cuando algo se te escapa o no sale según tu escala de perfección, entonces te castigas a ti mismo, te riñes y lo peor, te decepcionas.

(Aquí te dejo un link del último post que subí en Facebook al respecto: http://bit.ly/2ln7m2u)

TÚ ERES EL CREADOR DE TUS OBLIGACIONES

Intenta cambiar el “debería” por un “me gustaría”. Si somos capaces de modificar nuestro diálogo interior por uno más ajustado al mundo tal y como es, habremos descubierto la clave que permite que nos sintamos más felices. El cambio, evidentemente, no ha de ser meramente verbal, sino que tenemos que creer en lo que nos estamos diciendo y hacerlo hasta el punto de que nuestras emociones negativas insanas se conviertan en sanas.

Cada vez que un “debería” aparezca por tu mente, cámbialo rápidamente por un “preferiría” o un “me gustaría”, sin caer en las exigencias. Finalmente, al me gustaría ha de acompañarle un “si no es como yo quiero, el mundo no se va a acabar” o “si las cosas no salen de esta forma, tendré otras opciones”.

APRENDE A EQUIVOCARTE

Tienes que empezar a ver las equivocaciones no como un lastre y una vergüenza, sino como algo de lo que se aprende para hacerlo mejor después. Quédate con esto: NADIE ha triunfado antes sin fracasar primero, porque señores, de los errores se aprende infinitamente más que de los aciertos. Te garantizo que cualquier persona de éxito a la que le preguntes te lo confirmará.

TEN CONFIANZA EN TI MISMO

Piensa que la confianza que tengas en ti mismo te permitirá avanzar, probar, experimentar. Mientras que si no tienes confianza en ti mismo, las inseguridades aparecerán.

Quiérete mucho, conócete bien, descubre cuáles son tus fortalezas y debilidades y aprende a potenciar las primeras y a reforzar las segundas. Saber quién eres y a dónde quieres llegar es la base de la autoconfianza y la clave del éxito.

 

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1 02, 2017

LA VIDA NO ME DA

By | 2018-02-14T16:03:24+00:00 febrero 1st, 2017|Trabajando Feliz|1 Comment

EXCESO DE OPTIMISMO EN LA PLANIFICACIÓN

 

Acabar la jornada laboral con el agua al cuello, sintiendo que no he cumplido con mis objetivos del día y cansada, muy cansada. Así era mi día a día hasta que descubrí mi gran error: EL OPTIMISMO PLANIFICATIVO.

Veréis, yo suelo planificar mi semana los viernes, y esto ya os lo he comentado varias veces,  pero resulta que la Lourdes de los viernes pensaba que la Lourdes de los lunes era superwoman. Así que me planificaba cantidad de tareas, las habituales de la semana más las que no me había dado tiempo a terminar la semana anterior, sin tener en cuenta el tiempo que tomaba cada una de ellas y sin ninguna organización aparente más allá del “hacer esto HOY”.

Evidentemente este sistema, por muy organizado que parezca, no funcionaba. Comenzaba la semana con una cantidad indecente de trabajo y así iba arrastrándola el resto de días hasta el viernes, lo que no me daba tiempo lo pasaba al lunes siguiente y así, vuelta a empezar.

La conclusión de todas las semanas: “no me da la vida”. No tenía tiempo suficiente para hacer todas las cosas que quería hacer y cuanto más me agobiaba más grande se hacía la montaña.

Total, que descubrí que planificar no es suficiente, sino que hay que planificar de forma realista. Es decir, solo por poner que “esto se hace HOY” no significa que se vaya a hacer por arte de magia, me explico?

Imagino que si tú ya has tratado de planificar tu semana con antelación habrás tenido el mismo problema que yo, así que aquí van unos consejos muy útiles para aprender planificación realista para tu jornada laboral:

 

  1. Planifica de lo gordo a lo pequeño. Tendrás una visión más amplia y podrás organizarte mejor. Es decir, primero establece los objetivos anuales, divídelos en objetivos trimestrales, desmenuza en pequeños objetivos mensuales y después divide la faena semanalmente. Identifica y clasifica las tareas según su urgencia e importancia.

 

  1. Organiza las tareas en el día en función del esfuerzo que suponen y el nivel de energía que tendrás, equilibrando la semana y la jornada. Procura planificar lo más importante al comienzo de semana, es cuando nuestra mente está más despejada y centrada. Del mismo modo, deja las tareas de menor esfuerzo para momentos de cansancio o con pocos ánimos.

 

  1. Reserva tiempo entre tareas. Primero, entre tareas deberíamos siempre planificar un descanso, así despejamos la mente y la preparamos para la siguiente tarea. Segundo y no menos importante: debemos contemplar un margen de seguridad por retrasos, interrupciones, etc. Es un error muy habitual programar tareas sin tiempo entre ellas, de forma que “si la reunión comienza a las 9 y durará 1 hora, la siguiente tarea la pondré a las 10“. ESO NO! Deja espacio entre tarea y tarea siempre.

 

  1. Agrupa tareas similares por bloques de tiempo en el día. Por ejemplo: día de reuniones, rato de llamadas, día de redacción de contenidos, tarde de creatividad. De este modo te resultará más fácil centrarte en cada una de ellas.

 

  1. Respeta tus decisiones. Si te pasas por el forro tu propia planificación no te estás respetando ni a ti ni a tu trabajo. Así que aunque no te apetezca realizar esta tarea farragosa en ese momento, si has hecho bien tu planificación será porque ese momento es el más idóneo para hacerlo, así que no te pongas trabas a ti mismo y hazlo!

 

  1. Haz una estimación realista del tiempo y CUENTA CON LAS INTERRUPCIONES. Cuando piensas en planificar una tarea solo solemos tener en cuenta el tiempo que nos conllevaría realizar esa tarea en exclusiva, totalmente centrados y sin interrupciones. ¿Cuántas veces te has encontrado ante tal situación idílica? Yo pocas. Así que por favor, no te creas el rey o reina del mambo y sé realista!

 

  1. LA GRAN CLAVE: tu planificación debe incluir tanto aspectos profesionales como los personales. Toma conciencia de la importancia de planificar momentos específicos de tiempo con tu familia, amigos o realizando actividades de ocio y disfrute personal. Dedica un tiempo diario a cuidar la herramienta más importante que posees: tú mismo.

 

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10 01, 2017

NO TENGO PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO…

By | 2018-02-14T16:03:24+00:00 enero 10th, 2017|Trabajando Feliz|1 Comment

… Y TAN CONTENTA!

Voy a ir al grano, así me desahogo desde el principio: no, no tengo propósitos de año nuevo; sí, he llorado por esto; y no, no es para tanto.

Veréis, me he sentido algo confusa estos primeros días de año. Para mí esta época es una de las más motivadoras del año, vengo con fuerza, me marco unos objetivos y tengo la energía por las nubes. Parece chuli esto eh…pues veréis, es un arma de doble filo.

Ahí me tenéis a mí, el día 1 (bueno el 2, cuando ya fuimos a trabajar), dispuesta con los brazos abiertos a que me lloviera por arte de magia ese chute motivacional. Pero no, este año ni los Reyes Magos.

Pero oigan, que este no es un post triste, eh! Que estoy muy contenta porque después de analizarlo detenidamente me parece incluso positivo.

Veréis, esta motivación de inicio de año viene muy condicionada por los PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO. Tener propósitos de año nuevo es MUY POSITIVO ya que te hace valorar lo que tienes, lo que quieres y marcarte unos objetivos para conseguirlo. El caso es que aunque el objetivo siga presente, ese estado de predisposición y energía no dura demasiado. Este chute motivacional va regulándose conforme pasan las semanas. A mí me gusta compararlo con comenzar una semana nueva: el lunes te propones comer mejor, empezar a hacer más ejercicio y en el trabajo lo llevas todo al día (ya os he dicho alguna vez que la Lourdes de los lunes es la repera), pero conforme avanza la semana el cuerpo y la mente van necesitando un descanso, es por eso que los viernes no suelen ser los más productivos (y que conste que los #almuerzoscoworkeros no tienen toda la culpa). Pues bien, con el inicio del año suele suceder igual.

Como os decía, es positivo tener propósitos de año nuevo, pero no tenerlos no necesariamente tiene por qué ser negativo. Veréis, realmente yo estoy muy a gusto con mi vida. Durante unos años me he acostumbrado a esa montaña rusa emocional de chute de motivación por aquí, bajonazo por allá; por eso mi confusión ante la “normalidad”. Pero resulta que hoy por hoy estoy sana, hago ejercicio habitualmente, me alimento relativamente bien, hago algo de meditación, tengo amor de pareja, familiar y de amigos, no tengo todo el dinero que me gustaría (y quién sí??) pero me apaño, y los negocios de momento marchan bien también. No digo que mi vida sea perfecta, pero sí estoy muy satisfecha con lo que hago y con cómo me siento.

Evidentemente siempre permanece el espíritu de superación activo, el de querer hacerlo mejor y ser mejor cada día, pero no necesariamente hay siempre un GRAN OBJETIVO que perseguir, si tus sueños están cumplidos el objetivo es simplemente disfrutrarlos.

Así que si tú ya tienes tus propósitos de año nuevo claros, adelante, a por ellos. No te desanimes al ver que tus fuerzas flaquean, nos pasa a todos, solo tienes que ser consciente de que tendrás que alimentar tu motivación de vez en cuando, por eso los viajes, las vacaciones, las cenas con amigos o el calor del hogar. Mi consejo es que te plantees objetivos trimestrales o que dividas tu gran objetivo en pequeños cachitos más alcanzables a corto plazo, así retroalimentarás tu motivación con tus propios logros.

Pero si como yo, tú tampoco tienes un gran objetivo que perseguir, piensa y medita la razón, puede que te lleves la misma sorpresa que yo ;-). Porque llegados a este punto, este año nuevo me contento y mucho con NO TENER PROPÓSITO. Este año me dedicaré a disfrutar de esta vida maravillosa labrada a base del esfuerzo de los últimos años.

 

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8 11, 2016

ME SIENTO TRISTE

By | 2018-02-14T16:03:25+00:00 noviembre 8th, 2016|Trabajando Feliz|0 Comments

Afrontar la depresión otoñal

Queridos, me siento triste, estoy “pluf”, apagada y algo cansada. Los que me conocen saben que no es propio de mí, y es por eso mismo por lo que no lo llevo nada bien. La mayor parte del año soy muy vivaracha, ando de aquí para allá y ni cabe decir que mi cabeza va como una moto. Pero cuando llega esta época del año la tristeza se apodera de mí.

He estado buscando consuelo en Internet y resulta que esto no es cosa mía, que toda todita la culpa la tiene esta loca estación. Se trata de una cuestión básica: con el paso de una estación cálida a una más fría y, sobre todo, con la reducción de horas de sol, se experimenta un cambio en nuestros ritmos vitales y es común que aparezca la depresión otoñal. Muchas personas experimentan cambios en su estado de ánimo (presente!), se sienten más cansadas de lo habitual (agotaita estoy), más tristes (no ando llorando por las esquinas, pero sí me siento más melancólica), con ganas de estar más tiempo solas (ay! querida soledad) y con más apetito (la dieta no va nada bien con el otoño).

Así que, visto lo visto, tengo todos los síntomas. Por favor, decidme que no soy la única! He leído que es algo bastante común, así que imagino que alguno de los que me estáis leyendo también sufrís algún que otro síntoma.

¿El problema? Pues que está afectando a mi trabajo, me siento menos motivada y con poca energía para abarcar mis tareas laborales. A ver, que una temporadita no está mal bajar el ritmo, pero me gusta hacerlo por voluntad propia, no por una depre estacional.

Evidentemente no me gusta sentirme así, una opción es esperar a que los síntomas remitan solos, es bien sabido que el cuerpo es muy inteligente y al final acaba adaptándose a los cambios y cogiendo el ritmo. Pero como muchos sabéis, la paciencia no es lo mío…Así que he buscado algunos truquillos para luchar contra esta sensación que tan poco me gusta.

Aquí van unos consejos para remitir la depresión otoñal que hoy mismo voy a poner en marcha, espero que os sirvan de ayuda a los que, como a mí, el otoño os haya calado fondo:

  • Prolonga la exposición a la luz natural: procura dar paseos o realizar gestiones en las horas del día con más luz solar. Fundamental salir cada día al aire fresco, preferiblemente a mediodía, para aprovechar al máximo la luz solar presente. Ojo porque las personas que trabajan desde casa puede darles más fuerte esto de la depre otoñal, así que es un buen momento para plantearse trabajar desde un coworking, ya que te obliga a salir cada día de casa y ver la luz del sol.
  • Duerme bien: procura dormir las horas que necesites y de manera regular durante toda la semana. Alterar el sueño en esta etapa puede resultar negativo para nuestro ánimo.
  • Haz ejercicio físico ¡con regularidad! Realizar cada día entre 30-40 minutos de paseo (a paso rápido), bicicleta, baile, natación, yoga, tai-chi u otro tipo de actividad estimula nuestro metabolismo, aumenta la sensación de bienestar y la energía disponible.
  • Cuida tu dieta: la alimentación se convierte en un elemento fundamental para afrontar con éxito este cambio de estación. Procura ingerir alimentos saludables y equilibrados. Incluye legumbres, cereales, carne y verduras que aportan hierro y fortalecen el organismo. Los frutos secos son otro buen aliado que nos ayudará a aumentar nuestras reservas energéticas. Por el contrario, huye de los productos de azúcar refinado y con carbohidratos simples.
  • Incentiva tu vida social: procura planear encuentros con familiares y amigos. Esto evitará que huyas de la vida social y tiendas a aislarte.
  • Date caprichos: realiza aquellas actividades que más te gusten, como por ejemplo, leer un libro, escuchar música o pintar (este punto me lo voy a tomar al pie de la letra).

Si sigues estos consejos, conseguirás desafiar estos síntomas de decaimiento que se asocian al otoño. Afronta esta estación de otra manera, disfruta de ella y supera con éxito esta época del año. Yo voy a comérmela con patatas!!!

 

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18 10, 2016

MANTENGAMOS LA CALMA

By | 2018-02-14T16:03:25+00:00 octubre 18th, 2016|Trabajando Feliz|0 Comments

Mantener la calma en conflictos laborales

Pongámonos en situación. Esto que estás teniendo un buen día, todo marcha normal, estás de buen humor, el sol brilla y bla bla bla… y de repente, cuando menos lo esperas, ZAS!!! Llega una bronca, una mala noticia, un trabajo de última hora, una mala llamada o una riña con un compañero (o la impresora no va, o te anulan un pedido… bueno, ya os hacéis una idea, ¿no? Imagino que todos tenéis la referencia clara)

Ya así, en menos que canta un gallo, el día se te va de las manos, explotas, te cabreas, chillas o lo que sea que te pase a ti cuando se te tuerce el día. A mí se me suben los colores, me pongo roja como un tomate, la expresión de mi cara es todo un poema y de repente solo salen cosas feas de mi boquita, vamos, una fiesta de las feas.

Pues bien, ni qué decir que esto no es bueno ni para tu productividad, ni para tu persona, ni para el karma y mucho menos para las personas que tienes alrededor. Evidentemente, estar enfadado o malhumorado no soluciona nada, solo hace que te sientas mal y, en la mayoría de casos, que después te arrepientas del arrebato de rabia que te ha proporcionado.

El caso es que cualquiera de las cosas que he enumerado antes puede pasar en cualquier momento, sin comerlo ni beberlo y sin anticipación, porque no, hay conflictos que no se pueden evitar, de ahí la importancia de aprender a enfrentarte a ellos, ya que es tu única barrera para evitar que tu día se tuerza y con él tu productividad y tu buen humor.

Así que aquí te cuento unos truquitos para que la próxima vez que uno de estos conflictos te “ataque”, tú consigas mantener la calma y no arruine tu día:

 

1- MANTÉN TU ESCRITORIO ORDENADO
Te vas a reír, pero este es un tema muy importante para tu estado mental mientras trabajas. El desorden representa el caos y el descontrol, por lo que éste no nos ayudará a mantenernos tranquilos cuando la situación se descontrole. Es muy importante que mantengas tu espacio de trabajo bien ordenado, sin papeles sueltos por en medio o comida o cualquier otro trastito que “ensucie” visualmente el espacio. Mi recomendación es que todos los días antes de irte de la oficina dediques un minutito a dejarlo todo arreglado para comenzar el día siguiente con la mesa (y por tanto la cabeza) despejada.

 

2- PIENSA ANTES DE ACTUAR
Este paso es difícil, lo sé. Cuando uno se enfuruña lo que menos hace es pensar, por eso actuamos de forma inconsciente y dejamos que nuestros sentimientos tomen el control. Pero cuando notes que se te suben los calores debes intentar pararte antes de reaccionar, tomar unas respiraciones profundas y pensar en soluciones, intenta adoptar una actitud positiva ante el problema y piensa que solo se trata de una cosa puntual y que probablemente al día siguiente se haya olvidado, quítale importancia y abarca el tema desde una perspectiva objetiva. Sé que es difícil controlarse en esas situaciones, pero esto es solo cuestión de unos segunditos mágicos que lo cambiarán todo.

 

3- NO DECIDAS NADA EN CALIENTE

Esto viene muy a colación con el punto anterior. Por favor, cuando se trate de un conflicto con otra persona, NUNCA contestes en caliente un email, hagas una llamada o te vayas a hablar con la persona en conflicto. Date una vueltita, piensa bien y espera a aclarar las ideas y, cuando creas que las tienes aclaradas, ESPERA MÁS. Alarga lo máximo posible aportar una respuesta, de lo contrario dirás cosas de las que seguro te arrepentirás después.

 

4- DESCANSA
Os lo comento muchas veces y no me canso de decirlo, es importantísimo realizar pequeñas pausas a lo largo de la jornada laboral. No hace falta que cada vez que pares te tomes media hora, se trata de pequeños descansos entre tareas, cuestión de 5 minutos para despejar y relajar la mente antes de meterte en otra materia. Tomar un café, hablar con un compañero o mirar el Facebook, lo que quieras pero que te desconecte del trabajo unos minutos. Esto hará que tu mente se relaje y que esté más preparada para posibles “latigazos” que pueda recibir. Porque como sabrás, la tensión y el estrés no son los mejores consejeros a la hora de mantener la calma.

 

5- DUERME BIEN

Cuando no duermes lo suficiente, al día siguiente llegas cansado y malhumorado, así que eres más susceptible de que cualquier cosa te venga a contracorriente o te siente mal.  Así que si además tienes algún “zasca” de los que de normal ya te habrían fastidiado el día, imagina si además lo pillas cansado… Es fundamental intentar mantener un horario de sueño regular, duerme tus 8 horitas y verás cómo los días se ven de otro color.

 

 

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6 09, 2016

MIS PERJUDICIALES DIÁLOGOS INTERNOS

By | 2018-02-14T16:03:26+00:00 septiembre 6th, 2016|Trabajando Feliz|0 Comments

Pensamientos negativos

Me está costando más de la cuenta empezar a escribir este post, no veo la forma de introduciros este tema sin contaros primero el final. Así que hoy, si os parece, empezamos por la conclusión: PENSAR MUCHO ES MALO.

Sí señores, esta es mi reflexión de hoy. Mi problema es que a veces le doy demasiadas vueltas al coco, pienso mucho y mal (ahora luego lo entenderéis) y esto puede llegar a resultar demoledor para mi estado de ánimo y humor. Ojo, porque este problema se convierte en algo gordo si la cosa se vuelve continua con algún tema en concreto, al que no paro de darle vueltas y muchas veces acaba provocando ansiedad.

Quiero pensar que no soy la única persona a la que le pasa, creo que todos hemos abarcado alguna vez un tema en la cabeza y lo hemos descuartizado, cachito a cachito en nuestra mente, hasta conseguir las conclusiones más feas y oscuras.

Obviamente el problema está en nuestra mente, y solucionarlo solo depende de nosotros mismos. He leído que lo primero que hay que hacer es ser consciente e identificar nuestros pensamientos negativos. Principalmente hay 4 diálogos internos negativos posibles, mira a ver si te sientes identificado con alguno (yo debo decir que he pasado por todos 🙁 ):

 

EL CATASTRÓFICO

Ese en el que tu mente imagina siempre la peor resolución posible a cualquier problema. ¿El ejemplo perfecto? Mi madre (mamá, lo siento… pero es verdad y lo sabes!). No quiero pensar la de veces que mi madre me habrá imaginado protagonizando alguna película de las de después de comer de Antena 3… Este tipo de pensamiento consiste en imaginar el escenario más catastrófico posible, anticipándote a los hechos y magnificándolos.

 

EL AUTOCRÍTICO

Esa conversación interna en la que te juzgas y evalúas a ti mismo desde lo negativo, sólo fijándote en lo que haces mal (o eso crees) o no eres capaz de hacer (o eso te haces creer a ti mismo). Un pensamiento que enfatiza tus limitaciones y defectos, en el que muchas veces acabas comparándote con los demás y surgen sentimientos tan feos como la envidia. La envidia es mala, muy mala, no dejemos que ésta gobierne nuestra mente porque solo puede traer problemas e infelicidad.

 

EL VICTIMISTA

Sentir pena de ti mismo y arroparte en tu cueva mental con ese pensamiento. Esto que te quejas pero no haces nada para cambiarlo, te sientes incomprendido y tiendes a pintarlo todo más negro para que la gente se compadezca de ti, porque no, NADIE TE ENTIENDE. Si has llegado a esta conclusión alguna vez, debes saber que el problema no es que nadie te entienda, es que no te entiendes ni tú!

 

EL AUTOEXIGENTE

Esta es la mía. Mi pensamiento negativo más habitual: “no soy suficientemente buena”. Ea, ya lo he dicho, sufro de perfeccionismo compulsivo. Este pensamiento se caracteriza por la intolerancia ante los errores propios  con pensamientos como: no es suficiente, no está perfecto, no ha salido como me hubiera gustado, etc.

 

Pues bien, si te has sentido identificado con alguno de los pensamientos, ya tienes el paso 1 listo: ser consciente de que no estás “pensando bien” e identificar cuando esto te está sucediendo.

Vamos al paso 2 y la conclusión de este artículo: piensa menos. Cuando estos pensamientos te aborden intenta centrarte en el momento presente, controla tu respiración y relájate. No quiero decir que dejes de pensar, porque tú y yo sabemos que eso es imposible. Pero intenta desviar tu atención hacia cosas más reales, como el lugar en el que te encuentras o tu propio cuerpo.

Y lo más fundamental: no le demos tantas vueltas a la vida y centrémonos en vivirla.

 

 

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30 08, 2016

TIC, TAC… TODO LO BUENO SE ACABA

By | 2018-02-14T16:03:26+00:00 agosto 30th, 2016|Trabajando Feliz|0 Comments

Mis trucos para afrontar la depresión postvacacional.

No exageremos, hay que volver y lo que hay que hacer se hace y punto. Pero evidentemente hay formas y FORMAS. Y yo, ya que vuelvo a la rutina, pues prefiero hacerlo bien, de la forma más alegre posible y abarcando con fuerzas la nueva etapa.

No te voy a mentir, que yo no soy un poster de Mr. Wonderful andante, volver me da bajón como a todo hijo de vecino, pero sí que me gusta intentar amainar la negatividad e intento cuidar mi actitud en estas primeras semanas.

Así que, para quien le pueda servir, aquí os cuento alguno de mis truquillos para afrontar la depresión postvacacional.

 

IMPRIMO FOTOS DEL VERANO

En contra de lo que la gente pueda pensar, para mí rememorar esos días de vacaciones, buenos momentos y buenas experiencias vividas no me da melancolía ni bajón, todo lo contrario, me alegra ver lo mucho que he disfrutado y desconectado esos días. Así que lo que hago es hacer una buena recopilación de fotos de mi verano, las imprimo y paso unos días incorporándolas a mi álbum de fotos (quien me conoce sabe que yo soy muy de fotos y álbumes). Me parece una fantástica forma de relajarme, conectar con mi “yo” veraniego y buenrollista y volver a disfrutar con el recuerdo.

 

AMO LA RUTINA

Veamos, romper la rutina es una NECESIDAD IMPERIOSA para cualquier persona, necesitamos alejarnos de lo conocido y de nuestro día a día para desconectar y activar nuevas zonas del cerebro y del cuerpo que durante el año tienes en “stand by”. Peeeero señores, tengo que decir que yo adoro la rutina. La rutina consigue que tu estado anímico no tenga picos inesperados, da paz tanto interior como exterior y te hace estar más centrado.

Así que yo cuando me incorporo al trabajo después de las vacaciones intento retomar (poco a poco, eso sí) mis rutinas habituales: bajar en bici al trabajo, volver al gimnasio, dormir mis ocho horas, tomar mis cafés habituales y retomar mis horarios de comidas. Conforme voy retomando la rutina mi cuerpo y mente se van engranando y noto cómo la maquinaria se va poniendo en marcha poco a poco.

 

¿LA PRÓXIMA A DÓNDE?

Aunque sea para el año que viene o el siguiente, empieza YA a buscar posibles futuros viajes, opciones de escapadas, o ideas para hacer en el tiempo libre. Poner la vista en el futuro te anima a seguir hacia delante y te da esa chispita de ilusión necesaria para afrontar el día a día sabiendo que al final tendrás tu recompensa merecida. Tómatelo como pequeños hitos que te vas marcando para motivarte.

 

DISFRUTAR DE TU DESTINO PERMANENTE

Estoy segura de que conozco más cualquier ciudad en la que he estado de turismo que la mía propia. Quizá no puedas coger un avión o unos días libres para visitar una ciudad diferente, pero la tuya la tienes al alcance de la mano, descúbrela y disfrútala como si fueras un turista. Puedes consultar la lista de los mejores brunch de tu zona, las propuestas gastronómicas de sus rooftops o visitar sus jardines o parques. No hace falta que salgas de tu ciudad para disfrutar de una experiencia inolvidable.

 

TELETRANSPÓRTATE

Leer te transporta a otros mundos sin moverte de tu asiento. Es una actividad realmente completa ya que te hace desconectar y a la vez descubrir nuevas sensaciones, lugares y personas sin unas vacaciones de por medio. Debo de admitir que yo no soy muy lectora, pero cuando he cogido un libro con ganas (de esos que te enganchan) me ha parecido la mejor forma de desconectar.

 

ESTO NO ACABA AQUÍ

No os hacéis una idea del jugo que yo le saco a los fines de semana!!! Y si hay un puente a la vista ni te cuento… Mi recomendación es que al menos un fin de semana al mes lo vivas como si estuvieras de vacaciones, organízate una escapada, una excursión, una comilona con los amigos o un día de spa, cualquier cosa que te haga poner el modo vacacional de tu cerebro en marcha, verás cómo el lunes siguiente (y el anterior) los vives con otro ánimo.

 

¿Qué te han parecido mis consejillos? No son nada del otro mundo la verdad, pero a mí me vienen de perlas, esta semana va a ser algo más durilla de lo normal y necesitaba recordarme a mí misma cómo afrontarla. No olvidemos que las pilas vienen cargadas a tope, que para eso son las vacaciones, y que tenemos energía de sobra para superar todo lo que nos echen por delante estos días, ánimo queridos!!!

 

PD: revisando post antiguos me he topado con otro artículo que escribí a la vuelta de las vacaciones del año pasado, puedes echarle un ojo aquí: Afrontar la vuelta al trabajo.

 

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